…y crear propósitos de Año Nuevo que sí se sienten auténticos
Cada inicio de año nos invita a soñar.
Miramos hacia adelante imaginando cómo queremos sentirnos, qué queremos vivir y qué cambios nos gustaría incorporar en nuestra vida.
Los propósitos nacen desde un deseo profundo de bienestar.
Sin embargo, a veces ocurre algo curioso: sabemos lo que queremos… pero nos cuesta dar los primeros pasos.
No es falta de motivación.
Tampoco es falta de disciplina.
Es simplemente parte del proceso humano de crecer.
Hoy quiero acompañarte a comprender cómo transformar ese deseo en movimiento, para que este año construyas propósitos que te sostengan, te inspiren y te hagan sentir más cerca de ti.
Cuando imaginamos un cambio, nuestra mente se llena de ilusión.
Y a la vez, aparece una parte interna que nos invita a ir con calma, a protegernos y a avanzar poco a poco.
A esto lo llamamos ambivalencia: dos partes de ti queriendo cuidarte de formas distintas.
Lejos de ser un obstáculo, es una oportunidad para escucharte mejor. La ambivalencia solo te recuerda que el cambio tiene significado para ti.
Propósitos de Año Nuevo: una invitación a elegirte
Muchas veces escribimos propósitos desde la exigencia: “Este año haré…”, “Este año seré…”.
Pero los propósitos más transformadores nacen desde una intención amorosa y consciente:
✓ “Quiero sentirme más presente.”
✓ “Quiero cuidar mi energía.”
✓ “Quiero vivir con más calma.”
✓ “Quiero conectar más conmigo.”
Cuando el propósito habla de ti y de cómo quieres sentirte —no solo del resultado final— la acción fluye de forma más natural.
Comprometerte contigo es un acto de cariño
Comprometerte contigo no es exigirte más.
Es acompañarte mejor.
Es permitirte avanzar desde tu ritmo, desde tu sensibilidad y desde tu verdad.
Es escucharte.
Es sostenerte.
Es celebrar tus pasos, incluso los más pequeños.
Los propósitos se vuelven sostenibles cuando dejan de ser metas rígidas y se convierten en intenciones que honran tu bienestar.
¿Qué puede ayudarte a transformar intención en acción?
El coaching trabaja precisamente con esa transición: cuando el deseo quiere convertirse en movimiento.
Estos pasos pueden ayudarte a hacerlo con suavidad y claridad:
✨ 1. Nombra tu intención desde cómo te quieres sentir
Ejemplo:
“Quiero cuidar mi cuerpo de una forma que me haga sentir energía y bienestar.”
✨ 2. Conecta con el “para qué”
Pregúntate:
“¿Qué me aporta este cambio? ¿Qué versión de mí se acerca cuando doy este paso?”
El propósito emocional es lo que te dará dirección.
✨ 3. Empieza desde lo pequeño
Los grandes cambios nacen de microhábitos.
Escoge algo amable y alcanzable para ti.
Ejemplos:
- “Quiero mover mi cuerpo 10 minutos al día.”
- “Quiero abrir un espacio semanal para mí.”
- “Quiero tomar decisiones más alineadas con mi tranquilidad.”
✨ 4. Avanza a tu propio ritmo
Tu proceso no necesita velocidad, necesita presencia.
Permítete ajustar, experimentar y avanzar desde tu intuición.
✨ 5. Celebra cada avance
Cada gesto cuenta.
Cada acción te habla de tu compromiso contigo.
Y cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la vida que deseas.
Este año, tus propósitos pueden sentirse diferentes
Pueden ser más amables.
Más auténticos.
Más conectados con quién eres hoy.
No necesitas transformar tu vida de golpe.
Solo necesitas elegirte un poco más cada día.
Cuando tus propósitos nacen desde el cuidado, la acción aparece sin lucha.
Y lo que antes parecía una meta, se convierte en un camino lleno de sentido.
Para seguir avanzando…
Si sientes que este puede ser tu año para comprometerte contigo de verdad,
puedes reservar una sesión de coaching conmigo.
Crearé contigo un espacio seguro, amable y orientado a que des pasos sostenibles hacia la vida que deseas.
Con mucho amor,
Marta Chimisana
Asesora familiar | Coach de vida | Propósitos | Año nuevo | De la intención a la acción | transformación
