Cuando una pareja se separa, los adultos atraviesan su propio duelo.
Hay tristeza, rabia, culpa, alivio, miedo, incertidumbre… todo mezclado.
Pero en medio de ese proceso hay alguien que no ha elegido esa ruptura y esos son los hijos.
Ellos no han decidido que mamá y papá ya no sean pareja.
Ellos para nada entienden de incompatibilidades, de desgaste o de heridas no resueltas.
Ellos solo saben que algo ha cambiado.
Y cuando algo cambia en su sistema familiar, su mundo interno también tiembla.
Necesitan saber que, aunque la pareja se rompa, el amor hacia ellos no se rompe.
¿Qué vive un niño cuando sus padres se separan?
👶 En la primera infancia
Los niños pequeños no comprenden el concepto de separación.
Lo que sí entienden es que uno ya no está en casa, que el ambiente ha cambiado, que las rutinas se alteran…….
Y muchas veces, desde su pensamiento egocéntrico natural, pueden creer que es culpa suya.
En esta etapa pueden aparecer regresiones, más rabietas, más dependencia, dificultades para dormir.
Sienten inseguridad.
Lo que más necesitan no es una explicación larga.
Necesitan coherencia, calma, repetición y frases como:
Esto no es culpa tuya.
Mamá y papá te queremos siempre.
Aunque vivamos en casas diferentes, seguimos siendo tu familia.
🧒 En primaria
Empiezan a comprender que la separación es real y con esa comprensión llegan preguntas más profundas.
Pueden sentir lealtades divididas.
Pueden intentar mediar.
Pueden fantasear con que vuelvan a estar juntos.
Pueden enfadarse con uno o con los dos.
Aquí hay algo muy importante y es que el niño construye su identidad a partir de mamá y papá.
Cuando uno de los progenitores critica al otro delante del niño, él no solo escucha una crítica hacia su padre o su madre.
Escucha una crítica hacia una parte de sí mismo.
Si desvalorizamos al otro, sin querer, el niño puede sentir que una parte de él también está siendo desvalorizada.
Y eso afecta directamente a su autoestima.
🧑 En la adolescencia
La adolescencia ya es, de por sí, una etapa de construcción de identidad.
Si a eso le sumamos una separación, pueden aparecer:
Rabia intensa.
Juicio hacia uno de los padres.
Aparente indiferencia.
Conductas de oposición.
Necesidad de tomar partido.
A veces parece que les da igual sin embargo no es así.
En esta etapa necesitan algo muy concreto y es que los adultos sigan siendo adultos.
Errores frecuentes: que hacemos cuando estamos desbordados o heridos
Utilizamos a los hijos como mensajeros.
Les contamos detalles que no les corresponden.
Buscamos que “entiendan nuestra versión”.
Competimos por su cariño.
Les hacemos sentir que deben elegir.
Los hijos no están preparados emocionalmente para sostener el dolor de los adultos.
No deben cargar con decisiones que no tomaron.
¿Qué necesitan realmente?
No necesitan que la separación no duela si no sentirse acompañados en ese dolor.
Un continuum afectivo intacto
El amor hacia ellos no puede depender de su comportamiento, ni de con quién estén esa semana.
Necesitan sentir que pase lo que pase ellos siguen siendo lo más importante en nuestras vidas.
La pareja puede romperse.
El vínculo parental no.
Adultos emocionalmente responsables
Conscientes de cuándo estamos hablando desde el dolor.
De cuándo estamos buscando validación en nuestros hijos.
De cuándo proyectamos nuestras heridas.Acompañar no significa no poner límites.
Significa ponerlos desde la calma, no desde la herida.
No se trata de evitar el dolor
Separarse duele.
Y a veces es lo más sano.
El objetivo no es que el niño no sufra nunca.
El objetivo es que sufra acompañado.
Que tenga permiso para estar triste.
Que tenga permiso para enfadarse.
Que tenga permiso para preguntar.
Que tenga permiso para seguir siendo niño.
Porque el niño no debe pagar el precio emocional de una decisión adulta.
La familia puede transformarse.
Las casas pueden multiplicarse.
Las rutinas pueden cambiar.
Pero su lugar no cambia.
Sigue siendo hijo.
De ambos.
Y cuando los adultos piden ayuda para aprender a acompañar mejor este proceso, están mostrando responsabilidad emocional.
Y eso, para un hijo, es un regalo inmenso. 💛
Con mucho amor,
Marta Chimisana
Asesora familiar | Acompañamiento familiar | Crianza consciente | Separación | divorcio
