El Cerebro en construcción

El Cerebro en construcción
Marta Chimisana | 12 de mayo de 2026

Comprendiendo por qué nuestros hijos no pueden controlarse 

La crianza es, probablemente, el viaje más desafiante y hermoso que podemos emprender. Sin embargo, hay momentos en los que nos sentimos completamente desbordados. Seguramente te ha pasado: una rabieta que escala sin control, un grito inesperado o la sensación de que, por más que intentes razonar con tu hijo, tus palabras parecen chocar contra un muro.

En esos instantes, es muy común que sintamos frustración o incluso la sensación de que nuestro hijo nos está desafiando a propósito. Sin embargo, para transformar esa frustración en paciencia, es fundamental entender qué está pasando realmente en la mente de un niño. No se trata de falta de educación o de voluntad, sino de un proceso biológico: su cerebro está, literalmente, en construcción.

1. La Corteza Prefrontal: El director de orquesta ausente

Para comprender el comportamiento infantil, debemos mirar hacia la corteza prefrontal, la zona del cerebro encargada de las funciones ejecutivas. Es la parte responsable de frenar el impulso, gestionar la frustración, pensar en las consecuencias y, sobre todo, de razonar.

El problema es que esta zona es la última en madurar. Tarda años en desarrollarse completamente. Imagina que el cerebro es una orquesta donde la corteza prefrontal es el director; en la infancia y la adolescencia, ese director aún no ha llegado a la sala o está aprendiendo a dirigir. Por eso, el niño no puede "controlarse" simplemente porque su cerebro aún no tiene la capacidad física de hacerlo.

2. El Secuestro Emocional y la Amígdala

Cuando un niño experimenta una emoción intensa como la ira o el miedo, el control pasa a la amígdala, que es la zona encargada de la supervivencia. En ese momento, ocurre lo que llamamos un "secuestro emocional". 

El cerebro entra en modo de supervivencia (lucha o huida) y la parte lógica se apaga. En este estado, es imposible que el niño razone, que escuche un sermón o que "se porte bien". No es que no quiera, es que su cerebro está inundado por la emoción y la capacidad de razonar ha quedado temporalmente fuera de servicio.


3. La Co-regulación: El adulto como puerto seguro

Dado que el niño no puede regularse solo, necesita "tomar prestada" la calma del adulto. A esto lo llamamos co-regulación. 

Si respondemos al caos con más caos (gritos o amenazas), solo confirmamos al sistema nervioso del niño que hay un peligro real, prolongando la crisis. Pero si logramos permanecer presentes y serenos, nos convertimos en su ancla. Nuestra calma le indica a su cerebro que está a salvo, permitiendo que la tormenta pase más rápido y que la corteza prefrontal pueda volver a tomar el mando.

Estrategias desde la Crianza Consciente

Para apoyar el desarrollo cerebral de nuestros hijos y gestionar estos momentos de crisis, podemos implementar las siguientes herramientas:

• Bajar la expectativa: Acepta que, en plena crisis, tu hijo no puede razonar. Cambia la pregunta ¿Por qué haces esto? por ¿Qué necesita mi hijo en este momento para sentirse seguro?.

• Regulación propia: Recuerda que tú eres el adulto. Antes de intervenir, respira y reconoce tu propia tensión. No puedes dar la calma que tú misma no sientes en ese momento.

• Validación emocional: Usa frases sencillas como: Veo que estás muy enfadado, es normal sentirse así. Nombrar la emoción ayuda a activar la parte lógica del cerebro y reduce la intensidad del desborde.

• Presencia silenciosa: A veces, un abrazo o simplemente estar presente sin juzgar es la herramienta más potente. El niño necesita sentir que su emoción es sostenible y que tú puedes sostenerla con él.

• Enseñar en la calma: El aprendizaje no ocurre durante la rabieta, sino después. Una vez que la calma ha vuelto, es el momento de reparar el vínculo y hablar sobre lo sucedido.

Al final del día, entender el funcionamiento del cerebro infantil nos permite dejar de juzgar la conducta para empezar a comprender la necesidad. Criar con consciencia es aceptar que nuestros hijos son seres en construcción y que nuestro mayor regalo es ser el guía paciente que los acompaña en ese proceso. 

Con mucho amor,

Marta Chimisana

Asesora familiar | Neurodesarrollo | Educación Emocional | Crianza consciente | Acompañamiento en crianza consciente | Cerebro infantil | Gestión de rabietas 

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